EL SEXTO SENTIDO

30 01 2009

Por A. Agredano:

Hoy quiero escribir sobre el Barcelona. Después de esta pausa de casi un mes, al estilo Bundesliga, no me veo con ganas de resumir lo pasado por el Real Madrid en estos treinta y pico días. Los métodos verbeneros de Calderón en la Asamblea, los seis meses que nos esperan con el hierático Boluda, la vuelta de Florentino –como la basura que las olas arrastran hasta la costa cuando el mar está inquieto- o el juego ramplón de un ATS llamado Juande son temas que me dan pereza, y hasta un poco de asco.

El Barcelona de Guardiola es el mejor equipo que he visto en mi vida. Y no sabéis como de doloroso es decir eso. Los contrincantes parecen cadetes cuando el equipo mueve la pelota, rápido, vertical, goleador, inaccesible. Once jugadores que se ofrecen, que atacan y defienden, y que jamás dan la sensación de estar cansados o superados por el rival. El Barcelona actual no es un equipo, es un estado de ánimo, un orden de cosas, un canon deportivo. Va más allá de lo previsto, no es que supere las expectativas, es que va más allá de lo que podríamos imaginar a principio de temporada. Es una máquina de liarla. Sin más. La perfección sobre el rectángulo de hierba.

Y dicho esto, el consuelo. Es imposible que este Barcelona dure dos años. Me desdigo, no es imposible, sería irresponsable que un equipo de fútbol pasara por el mundo con esa solvencia. Sería una desmotivación, y un aburrimiento. Este Barça ganará la Liga y posiblemente la Copa del Rey, tiene serias posibilidades de levantar su tercera Copa de Europa, mantendrá el bloque para la siguiente temporada; podrá ganar cosas el año que viene, pero nunca con esta superioridad tan indecorosa. Guardiola es un hombre con suerte, será recordado como Cruyff o Sacchi, pero este equipo tiene una explicación: Messi, Xavi, Alves, Puyol, Iniesta, Eto´o –por orden de importancia-. Seis jugadores capaces de hacer andar a un muerto.

La emoción, que es el garbanzo en este cocido llamado fútbol, no está en si te caen tres o te caen seis. La emoción es la alternativa al poder, las victorias de los pequeños, los empates insuficientes. El fútbol es ver un partido de fútbol y tener la firme convicción de que las previsiones y la estadística no sirven para nada. Esta liga está siendo insolidaria con los aficionados. Y no hablo como madridista, me apuesto algo a que el aficionado culé está harto de tanta belleza -como muestra la baja asistencia de aficionados al Camp Nou durante esta temporada-. Ver ganar no emociona. Pablo G. C. decía que él era más del Madrid cuando eliminaban al equipo en Champions. Nadie era de Armstrong, ni es de Federer, ni de Michael Jordan, ni nos cae bien Usain Bolt… nadie está con el que gana siempre. Siempre, masoquistas, somos del que no puede, no sabe o no quiere.

Por eso reivindico el derecho a ser de un equipo trotón. No quiero ser ventajista, ni quiero embellecer el mal momento de mi equipo. No es un pataleo, es que estamos en Enero, queda mucha liga, y esto es como ver el Sexto Sentido sabiendo que Bruce Willis está muerto.

ms

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21 03 2009
mario

Antonio, un artículo como este te honra. Salud

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