ONCE A CERO

11 03 2009

Por A. Agredano:

Los fines de semana anfetamínicos del Madrid en la Liga habían hecho olvidarme un poco de la endeblez de mi equipo en los días laborables. Con un fútbol aseado y trotón habíamos logrado morder un poco a un imparable Barça y el equipo parecía rozar, con un poquito más de suerte y en la recta final de la temporada, la Liga y la Champions.

El partido de ida fue una derrota. Pero la lectura fue de tensión, igualdad, desbarre táctico y marcador corto. En la vuelta estaba el ajo. Imágenes de Redondo y el regate al Manchester, mazazos al Liverpool por conservón y cierto aire de superioridad basado en no sé yo qué. Todo apuntaba a noche de las grandes, y lo fue para ellos.

Como dice la canción, el cuerpo pide marcha. Quiero decir: rajar. Poner en el paredón de la crítica a los que salieron de titulares, a los que entraron, al entrenador, al pobre Chendo, a Boluda, a Pedja… y así hasta el taquillero del Bernabeu. Pero hoy, lo hablaba con un amigo en similares términos, no estoy ni irritado. Sólo profundamente triste. Son cinco años mimetizando a Sporting de Lisboa, Olympiakos, Lille, Werder Bremen, PSV… equipos que no pueden aspirar a ganar la Champions hoy en día pero que celebran y disfrutan de los octavos como si fueran pequeñas finales de consolación para equipos discretos o venidos a menos. Por unas cosas u otras, siempre a casa. Y ahora que empieza lo bonito. Ya no tengo edad para ir con el Villarreal por modesto, ni con el Atlético por pupas, o por el Barça en plan despecho. Yo quería ir con el Madrid hasta la final. Y no va a poder ser.

El Liverpool jugó ayer mejor que el Madrid. Pero eso también lo hizo el Irún hace no demasiado, así que no voy a dorar mucho la píldora a un equipo ordenado, sin estridencias, y con el mismo corazón que mi Ford Escort. Ni Torres es Van Basten ni Gerrard es Maradona. La diferencia no está en los jugadores sino en el sistema. Dominar el campo, posicionarse con criterio, y jugar con entrega. El resultado de ayer fue de 11-0. Un equipo pasó por encima de jugadores dispersos. Ahora nos queda la consolación de los mediocres: a) que el Lyon se cepille al Barça b) que el Liverpool gane la Champions, para decir eso de que “nos eliminó el campeón” c) llamar a Moggi y ver cómo podemos llevarnos la Liga…

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CON OLOR A COPA DE EUROPA

16 09 2008

Por Nacho Montoto:

La última vez que escuché a Mercury fue en 1997. 19 de Marzo de de 1997. Y todo estaba preparado para una gran fiesta. Quién lo diría. Los bares estaban a rebosar. Por aquel entonces la liga de campeones sólo la jugaban los campeones de liga. Lo de ahora es un chanchullo para generar dinero. Curiosamente un equipo holandés era el rival. El Ajax de Amsterdam. La noche en la que Dani Carvalho hizo su único y mejor partido como profesional. Esa misma tarde Francisco Narváez fue infiltrado en sus maltrechos tobillos. No se quiso perder el partido por nada del mundo. Once metros separaron de la gloria a un equipo que estaba más cerca de lo que creía de conseguir su primera Copa de Europa. El tiempo – a posteriori- hizo campeón a un Borussia Dortmund que cayó derrotado 1-2 por el equipo rojiblanco de Madrid.

Después de todo aquello comenzó la debacle rojiblanca. El descenso a segunda división. Las risas de los amigos todos los domingos. El mendigar buscando bares en los que televisaran el Atlético de Madrid contra el Córdoba. Las bromitas del vecino.

Once años han tenido que pasar. Once difíciles años en los que poco a poco ha ido alzando la cara y el escudo el equipo rojiblanco madrileño. Un centenario sombrío. Una cantata perdedora de Sabina. La marcha de un ídolo a tierras británicas. Once años de idas y venidas hasta poder volver a escuchar al amigo Freddy. Curiosamente ante el otro equipo holandés. El de los televisores.

Hoy, de nuevo, lo bares estaban llenos, la gente reía y admirada, gritaba los goles del diez. Pero esta vez el delantero argentino que defiende la rojiblanca no es cualquier desecho de tienta del Bernabéu, no. Esta vez tenemos al mejor jugador del mundo, el encargado de devolver al Atlético de Madrid al lugar que se merece, no le digan Agüero, llámenle Kun, Rey Kun.

Papá, por eso somos del Atleti.